Machu Picchu es uno de los mayores exponentes de la arquitectura Inca. Está localizada a unos 100Km de la ciudad de Quisso, en Perú y a 2.320 metros sobre el nivel del mar. Es una de las nuevas siete maravillas del mundo, y estamos de acuerdo con que merece este honor. Una de las peculiaridades de esta ciudad es que fue abandonada en la época del descubrimiento de América y no fue redescubierta hasta principios del siglo XX.

Se puede llegar en tren desde Cuzco, tren que te trae hacia Aguas Calientes, el pequeño pueblo situado en la ladera de la “Ciudad Perdida”, y que tiene numerosos alojamientos de varias categorías. Aunque llegues sin nada contratado no tendrás ningún problema al visitar varios hoteles, ver las habitaciones disponibles y elegir una con una buena calidad-precio. También se puede llegar por el Camino del Inca que dura tres días.

Tren, el mejor medio de transporte

Para comprar los billetes del tren es importante dirigirse a la Estación de Trenes de Cuzco nada más llegar a la ciudad. Tienes que ir con atención si los compras en una agencia local, porque es habitual que te aseguren que tienen billetes y los compran para el día siguiente. Los taxis en Cuzco son extremadamente baratos, así que es mejor ir en persona.

El tren llega a Aguas Calientes y desde allá hay unos pequeños autobuses que te suben hacia Machu Picchu. El pico que corona la Ciudad de Machu Picchu se denomina Huayna Picchu y su ascensión tiene un horario limitado. Recomendamos subir a primera hora de la mañana, puesto que ver cómo se hace de día desde este lugar es una experiencia que nunca olvidarás. En cualquier caso, si llegas fuera de horario, siempre se puede incentivar al guardia de la entrada. Una buena opción es subir un bocadillo o algo de comer, para pasar todo el día.